Saturday, March 21, 2009


El 21 de Marzo de 2009

Son las cuatro de la tarde. En frente de mi portátil, intento como siempre relajarme un poquito
Mi día fue largo. Todavía tengo los mismos dolores de espalda que resultan más y más intensos.
Muchos temas pasan por mi cabeza. Ya que estoy de vacaciones, tengo tiempo para disfrutar de todo lo que hay; pero no encuentro muchas cosas divertidas.
Es decir que estoy pasando todo el tiempo haciendo las mismas aburridas cosas de la vida: estudiar, limpiar, cocinar y luego tomar un baño y dormir.

No sé si lo que quiero es viajar como hacen todos mis amigos cambiando de destino de vacaciones cada vez, o si solo quiero pasar más tiempo con amigos. Algo que hasta ahora no creo tener.

Todavía pienso en el último té que tomé a las cinco.
Una sonrisa de lo más frágiles se dibuja sobre mis labios cada vez que me recuerdo de José Antonio.
Me encantaría poder volver a salir con él o visitarle en su casa.
Creo que el ser idealista nos cuesta siempre mucho para adaptarnos a lo que el mundo sigue como normas de convivencia.
Explicándolo de otra manera, diría que por ejemplo: me quedo siglos recordando las mismas memorias como la del té, de mi DELE inicial que saqué hace pocas semanas o la de mi curso de cocina el en qué hice la mejor preparación de crema.
Por otro lado, sé que para otros, el té se había tomado y hasta. Se archivó.
Lo mismo para mi crema de almendra.
Todavía quiero visitar Estambul. Tengo ganas de escapar.
Escapar de esa rutina diaria; en la que comes en el mismo lugar, pones el mismo traje de color azul, sales todos los días a las ocho.
Y más tonto que todo, encuentras por la calle los mismos vecinos diciéndote: ¡oye niña! ¿Pero porqué tú no eres tan guapa que tu madre?
Y la razón de ese comentario tan estupendo de los cerebros Argelinos es que tu madre tiene pelo liso y tú lo tienes rizado como una latina.

No tengo muchos deseos en ese mundo. Los pocos que son importantes para mi, intento realizarlos con lo mínimo que tiene un humano: un corazón lleno de simpatía y sinceridad.

1 comment:

José Antonio Doñoro  said...

Espero volver a tomar el té contigo y charlar, conversar, conocerte. Claro que sí, Zahra.
Un beso, guapa.